| Las contradicciones del progreso, y particularmente la tremenda experiencia de las guerras del S. XX, pusieron sobre el tapete los alcances de la ciencia y la técnica, El desenlace de la Segunda Guerra Mundial liquidó la posibilidad de entronización del tan mentado “hombre heroico” y consagró el “hombre económico” o “consumista” como arquetipo. Este evidente triunfo de la sociedad fukuyamiana se debió no sólo a la prodigiosa expansión de la economía sino esencialmente, al auge tecnológico y a la democratización de la técnica. Ello no implica, no obstante, que el hombre sea más libre; se cree libre en tanto participa de democracias cuatrimestrales, habitante del shopping y esclavo del televisor y de la computadora, productor y consumidor en una sociedad que ha obrado el milagro de crear el ansia de lo innecesario, mientras la aparente calma en la que vive esconde aspectos ominosos. | |
| La historia no discurre sólo por un camino, y tampoco depende únicamente de una sola causa. Una necesidad interior prevalece por encima de todas las formas de vida y de la cultura. ¿Cuáles son los medios por los que se desarrolla la vida histórica propiamente dicha? ¿Cuál es su instrumento? Los filósofos razonan como si los políticos y la política no existieran sobre la faz de la tierra, como si la política no fuera un elemento central de la vida, el verdaderoinstrumento de la historia. | |
| Como su nombre lo indica en griego thá methá politiká, la metapolítica es la disciplina que va más allá de la política, que la trasciende, en el sentido que busca su última razón de ser. Es una disciplina bifronte pues es filosófica y política al mismo tiempo. Es filosófica en tanto que estudia en sus razones últimas las categorías que condicionan la acción política de los gobiernos de turno, pues "entiende la política desde las grandes ideas, la cultura de los pueblos, los mitos movilizadores de la historia". Y es política, en cuanto busca con su saber, crear las condiciones "para suplantar a los gobernantes y mantenedores de la presente conducción", según palabras de Max Scheler. | |
| El consenso o acuerdo de los grandes partidos políticos se ha transformado en el fundamento moral de nuestras menguadas democracias, transformando al sufragio universal y secreto en una verdadera farsa. Nuestra propuesta del disenso intenta abrir espacios al verdadero pluralismo en el seno de un sistema democrático procedimental y vaciado de contenido. | |
| La metapolítica tiene dos caras o aspectos bien determinados: uno, el estudio de las grandes categorías que condicionan la acción política y otro, el “arte hermético” de la conducción. | |
| El político como usuario del lenguaje lo utiliza en su aspecto disuasorio. Gobernar hoy como ayer en el régimen partidocrático no es otra cosa que persuadir. El primer círculo hermenéutico del lenguaje político se cierra con la disuasión del receptor de que él, el político, es el mejor medio para realizar lo que debe ser. | |
| El desafío político de la hora es erigir un nuevo nomos de la tierra que libere aquellas fuerzas hoy silenciados por la hegemonía tecnocrática y su dictadura de exclusión y conformidad. | |
| La modernidad ha sido, a partir del siglo XVI, un producto del encantamiento del hombre de sí mismo y sus obras. Y así exaltó hasta la veneración en el altar de la razón las ideas de progreso, subjetividad, igualdad, democracia, mercado, libertad, individuo, ciencia, técnica, secularización y Occidente. El mundo moderno es producto de la razón calculadora, y su ideología es el maridaje entre ciencia y técnica cuyo producto es la tecnología. | |
| La universalización del intercambio tiene como efecto la aceleración y radicalización de la representación dineraria, apoyándose ésta en el dinamismo desustancializador y despolitizador que proveen los discursos contemporáneos. Si el hombre pretende afirmar su especificidad, entonces deberá neutralizar al dinero. | |
| La democracia postmoderna es una democracia procedimetal que carece de todo contenido ético a la que no interesa la defensa de ningún valor, salvo la coherencia con las normas del sistema de poder. Asistimos en nuestros días a la despersonalización de la política. Los políticos son reemplazados rápidamente por los tecnócratas al estar la política subordinada a la economía. | |
| El discurso político actual, al menos en nuestra bendita tierra, ha fetichizado y elevado al rango de idea rectora un término: “construcción”. Una breve y lúcida mirada diagnóstica sobre el pensamiento diarreico de los dirigentes políticos hecho voz y discurso lo evidencian claramente. El propósito del presente trabajo es dilucidar la actitud filosófica fundante de este modus loquendi de los monopolizadores de la palabra como efecto mediático. | |
| La cultura del disenso, mediante su vigor crítico y su racionalidad propositiva, restituye la democracia a su sentido clásico originario, como lo fue en el contexto de la civilización greco-romana; esto es: cesa de ser el fetiche de la utópica declaración de principios proclamados por la revolución francesa y regresa a ser - como para los antiguos - una complementación de la efectiva libertad del hombre libre - el polites eleutheros - que nutre una democracia holística donde los valores de libertad, pertenencia y participación son los fundamentos de una comunidad orgánica y no de individualismos e igualitarismos abstractos, como en el caso de las democracias modernas. | |
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